11 oct. 2011

Drogas Digitales?

*Simple mercadeo o una nueva alarma para los padres de familia?
*Hasta que punto podríamos considerarlas drogas?
*Los sonidos podrán alterar la consciencia del mismo modo que  los alucinógenos? 


En principio nadie pone en duda que se puedan alcanzar estados emocionales por la vía auditiva, nos basta con recordar lo que sentimos cuando escuchamos música. Según Comes ¹(2011), “es conocido el efecto milenario de algunos sonidos, patrones rítmicos y melodías que facilitan determinados estados de conciencia: danzas turcas, cantos gregorianos, tambores en torno a chamanes que lanzan cánticos al cielo mientras todo un poblado se siente extasiado por el sonido que les envuelve. La música siembre ha logrado crear sensaciones, desde el relax hasta la repulsión.”
Hoy estamos ante una nueva dimensión de las drogas: sonidos monótonos que pueden alterar la conciencia produciendo en el cerebro efectos similares al de determinados alucinógenos. Suena a locura, pero en internet existe un sinnúmero de archivos sonoros que aseguran trastornar los sentidos.
Estando acostada sobre tu cama, en medio de un silencio absoluto, una tenue luz que ilumina tu habitación, te colocas los audífonos y escuchas unos sonidos monótonos. Has iniciado el camino hacia el nuevo concepto de las drogas.
 ¿De qué hablamos?. Se llama I-Doser. Su creador, Nick Ashton, especialista en psicología, audio y música, junto a un equipo de profesionales, desarrollaron la idea, durante diez años de investigación basándose en la noción de que a través de sonidos podrían crear efectos que simularan estados de ánimo, o experiencias similares a las que uno obtiene con el uso de las drogas recreacionales. Pero no hablamos de cualquier tipo de sonido, hablamos de los tonos binaurales.
Los cuales fueron descubiertos en 1839 por el investigador alemán Heinrich Wilhelm Dove. De acuerdo al Centro de Investigación Neuroacústica de Estados Unidos, son señales de diferentes frecuencias que, al ser presentadas una a cada oído, son procesadas por el cerebro de tal manera que éste integra la percepción de las dos señales produciendo la sensación de una tercera frecuencia de tono, la que viene a ser la onda binaural.

I-Doser promete a sus clientes un método efectivo y seguro para lograr una experiencia o estado de ánimo simulado de sus innumerables dosis: peyote, cocaína, heroína, ketamina, morfina, anestesia, hash, alcohol, etcétera. Este resultado parece confirmarlo las más de dos millones de descargas de la aplicación para las computadoras que ha tenido I-Doser desde sus inicios, según señalaron fuentes de la empresa.



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