4 oct. 2011

La Anarquia No Pasa De Moda

El anarquismo es probablemente la corriente política sobre la que se han dicho mayor cantidad de estupideces. En realidad, no tiene nada que ver con creer en el caos, la muerte y la destrucción. Los anarquistas no van por ahí cargados de bombas ni les parece ninguna virtud ir avasallando viejecitas.
No es accidental que la siniestra imagen del anarquista loco haya cobrado tanta aceptación. El Estado, la prensa y todo tipo de instituciones autoritarias utilizan todos los medios a su disposición para presentar la anarquía como un estado impensable de caos y asesinato. Poco podemos esperar de los "traficantes" de poder que, por otra parte, poco poder tendrían en sus manos si nos saliéramos con la nuestra. Necesitan creer en lo esencial de su autoridad y su obediencia para autojustificar sus crímenes. La TV, la prensa y la industria cinematográfica predican la obediencia, y si la anarquía es mencionada, aparece como destrucción descerebrada. La mencionada necesidad de autoridad está tan arraigada en la mente del ciudadano medio, que la anarquía, que simplemente significa "falta de gobierno", resulta impensable para la mayoría de la gente. La misma gente, por otra parte, admite que los reglamentos, regulaciones, impuestos, intromisiones y abusos de poder (por nombrar algunos) son como mínimo irritantes. Por lo general se piensa que no hay más remedio que aguantar en silencio porque la alternativa de "falta de poder, de autoridad y todo el mundo haciendo su propia voluntad" sería horrible. Sería la anarquía. La persona que se denominan como anarquista posee, por lo tanto, una constitución mental que le es particular y que es un agregado de caracteres psíquicos  como: Espíritu de rebeldía, Amor a la libertad, al Yo, a los demás, sensibilidad, sentimiento de justicia, curiosidad de conocer, sentido de la lógica y espíritu de proselitismo.


Cada uno de estos caracteres, aislado, no es de ningún modo específico del estado esencial de los socialistas-anarquistas. Cada uno de ellos se halla en las mentalidades de individuos que de ningún modo son socialistas-anarquistas. Por ejemplo: la tendencia a la rebeldía pertenece a todos los revolucionarios, y se puede ser revolucionario sin tener el ideal social de los Carpenter, Merlino, Bruno Wille, Grave, Mella, etc. Esta tendencia se encuentra en los socialistas autoritarios, en los imperialistas, en los realistas de Francia, en los liberales rusos, en los republicanos de España y en los radicales ingleses. La tendencia es progresiva en unos, regresiva en otros, pero esto importa poco al caso, bastando saber que la tendencia a la rebeldía existe en estos individuos.

Las cualidades mentales varían de intensidad según la nación, la profesión, el individuo. En unos predomina el altruismo, en otros, el individualismo. Algunos son, sobre todo, libertarios, mientras que otros son principalmente rebeldes. Cada carácter influye sobre los vecinos y los deforma más o menos.

expresa tus sentimientos, no te los guardes, no seas egoista.



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